En este caso comenzamos con el chip del miedo, miedo a sufrir con la dieta, miedo al comer de más al llegar a casa, miedo con no bajar en la báscula, miedo a sufrir. Esto está presente en muchísimos casos de las personas con las que trabajo. 

 

Mi realidad, es que una persona no puede vivir sometida al sufrimiento con algo tan presente como es la comida. Podemos conocer un poco más a la persona que tenemos delante y con la que vamos a trabajar, la cual tiene corazón y siente, y si ya es duro no sentirse bien o maltratarse mentalmente, más duro es odiar lo que comes. Nuestra alimentación ha de ser saciante, colorida y armoniosa, sin ser sometidas a una restricción infrahumana. Los cambios no llegan de la noche a la mañana, pero la clave de todo esto, chicas, es adherirnos a la alimentación. De nada sirve que tengamos ansia por bajar de peso YA, si no sentimos bienestar y armonía con lo que comemos, pues tiraremos la toalla pronto y volveremos a nuestros hábitos anteriores.

 

Se paciente y sigue las pautas. Prueba la nueva alimentación, confía y da tu 100%. Vas a ir notando las sensaciones pronto, y te vas a dar cuenta de que el cambio de alimentación tiene un efecto importante en ti. Si en lugar de 4 semanas son 8, o 10, ¡no pasa nada! cada una tiene una evolución diferente, pero habremos dado un paso gigante cuando te des cuenta de que has tardado un poquito más pero no recuperas el peso perdido, sino que cada vez te acercas más a tu objetivo, de forma progresiva.

 

En mi propia experiencia, me di cuenta de lo estresante que es comer comida que no te gusta, la que nos imponen por mantener la línea. Cuando comencé a disfrutar comiendo y amar mi comida, todo cambió dentro de mí.

 

ASÍ QUE SAQUÉ CONCLUSIONES DE TODO ESTO

 

  • La misma comida no es para todo el mundo.
  • Las dietas hiperproteicas no siempre te adelgazan
  • Vale más ir despacio y adherirse, creando cambios progresivos en tu alimentación y estilo de vida, que correr con algo que te no te gusta e insostenible,  pues de ahí viene el rebote y el ansia. Y ese bucle, sí que se sufre.

 

Felicidades a la de la foto, por ser tan valiente y haber evolucionado mental y físicamente tan increíble.

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