Bienvenida

¡Hola! Soy Paula, humana, coach de salud holística (bienestar) certificada y nutricionista, experta en alteraciones de la conducta alimentaria. 
He escrito «Esclavos de la comida», el libro en el que te cuento mi experiencia personal, con la comida ¡y mucho más!

 

La relación con mi cuerpo empezó a alterarse poco después de mi comunión. Desde entonces había lucha interna y comparaciones. A los 14 años empecé a tomar drogas, y muy rápidamente tuve dependencia hacia ellas. Fue algo tan efectivo al principio, que se convirtieron en un salvavidas con el que equilibraba cada semana el malestar que sentía. Más tarde empecé a recortar comida para perder peso y cambiar mi cuerpo, pues rechazaba la imagen que me devolvía el espejo. A partir de ahí comenzó una larga etapa en la que mi relación con la comida dejó de ser libre. Dejé de responder a lo que mi cuerpo necesitaba para pasar a controlar todo lo que comía en base a unas nuevas normas alimentarias.

Tanto control me llevó al otro extremo, entonces empecé a comer de forma ansiosa.  Sin embargo, ni las drogas, ni el control del peso, ni la comida,  pudieron reparar o hacer desaparecer el malestar interno, tan solo lo distraían por un tiempo.

Estas conductas comienzan siendo muy efectivas, pero luego te causan más problemas. Por mi experiencia lo que puedo decirte es que la única manera de sentirte bien con la comida es afrontando con mucho cariño y compasión, el dolor de esa persona que sufre: tú.

Hoy comprendo que necesité vivir aquello, y doy gracias por a dónde me trajo. Nunca habría imaginado que vería la vida como ahora la veo, con ecuanimidad, entusiasmo y aceptación. He aprendido a ser mi amiga, soltar el control y darme permiso para no hacer nada, cuando “no hacer nada” es lo que necesito. He aprendido a diferenciar si algo me cuida o no me cuida y también a comer para lograr la armonía y el bienestar. He aprendido a parar, tomar aire y darme cuenta de que el mundo no se acaba. Aprendí una de las cosas más importantes: gestionar mis emociones y  transformar el malestar en bienestar y creatividad.

Necesité dejar de repetirme la misma historia y hacerme responsable de mi sufrimiento. Entonces se aceleró el proceso, y me di cuenta de que nada era insoportable ni permanente, ni siquiera el malestar intenso.

 
 

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